Ensayo por Valeria Fondari
El maestro del
Realismo Mágico fue, es y será Gabriel García Márquez. Pocos escritores
alcanzan una extraordinaria reputación literaria y una aun mayor popularidad.
Uno de los más grandes sin duda del siglo xx, el novelista, periodista y
ganador del Premio Nobel, García Márquez, falleció a los 87 años de edad.
Su existencia ha
sido plena, intensa, llena de acontecimientos en los que es muy difícil
diferenciar aquellos que tan solo pertenecen a su vida privada de aquellos que
han influido en su obra.
Gabriel García
Márquez mezclaba realidad y ficción, acontecimientos reales de su infancia y
leyendas de su Colombia natal, con una naturalidad y entretejidas de una forma
tan experta y hermosa que es muy difícil diferenciar lo que puede haber de
realidad y lo que hay de imaginación en lo que nos cuenta.
Pero no todo era
mágico ni brillaba en su vida personal. Cuando el autor decide instalarse en
Estados Unidos en 1961, la CIA
no veía con buenos ojos su amistad con Fidel Castro y los disidentes cubanos
tampoco estaban conformes mostrando públicamente su oposición, por lo que la
familia, que ya tenían un hijo, se traslada a México donde nace su segundo
hijo.
Así mismo,
durante muchos años no pudo entrar ni en su país de origen ni en Estados
Unidos. No fue hasta que Clinton estuvo en el poder que se le concedió la visa
para volver a visitar los Estados Unidos. Clinton dijo que ¨Cien años de
soledad¨ era una de sus novelas favoritas.
De todos modos,
fue bien recibido por el gobierno de Colombia, tras haber participado en
procesos de paz; fue reconocido por su gran contribución y por su figura.
El libro que
puso al realismo mágico en el radar, más allá de la reputación que adquiriese
en los círculos de críticos, fue ¨Cien años de soledad¨, con su seductora
mezcla de fantasía y crudeza. Concretamente, el martes 30 de mayo de 1967
comienza a venderse en Buenos Aires, sin ningún apoyo publicitario, y la novela
se convierte en un éxito que se agota la primera edición en dos semanas.
Pues, no tarda
en convertirse en una joya de la literatura sudamericana y en uno de los
estandartes del realismo mágico. A partir de aquí la fama llega a su vida y eso
se notara en todos los aspectos.
Además, en 1982
recibió el Premio Nobel de Literatura. La Academia sueca justifica otorgarle el galardón
más importante del mundo ¨Por sus novelas e historias cortas, en las que lo
fantástico y lo real son combinados en un tranquilo mundo de imaginación rica,
reflejando la vida y los conflictos de un continente¨. Este es uno de los
muchos premios que Gabriel ha conseguido a lo largo de su vida.
Como narrador de
ficción, su oficio es inigualable. Por desdicha, un estilo tan seductor produjo
imitadores mediocres, y hay por ahí muchos García Márquez de segunda. Y, aunque
al ser leído parece como un torrente de un rio caudaloso, no hay duda de que su
oficio era exquisito.
Tan pronto uno
empieza a leer una de sus narraciones, es arrastrado a ella como por una
corriente de resaca. Se siente como si no hubiera costado esfuerzo alguno. Y
así es la obra de un narrador magistral.
Los escritores
latinoamericanos de su generación adquirieron una popularidad enorme, tanto que
su emergencia fue bautizada con la palabra inglesa Boom. Pero ninguno de ellos
tiene el poder que tuvo El Gabo sobre el lector, y que siempre tendrá.
De este modo,
Gabriel García Márquez fue capaz de recoger las influencias del realismo mágico
y hacer que en sus obras este llegara a su máximo esplendor. Pero también fue
capaz de realizar un trabajo periodístico realista, comprometido y narrado de
una forma tan especial que algunas de sus crónicas alcanzaron un enorme éxito
como libros independientes.



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